La verdadera generosidad con el futuro consiste en darlo todo a lo que es presente. ALBERT CAMUS
lunes, 7 de junio de 2010
Yo os lo recomiendo. A mí me lo recetaron y me fue muy bien: Un poema diario.
JARABE DE POEMA
Tu poema de hoy,
mi niño,
aquí lo tienes.
Mira, lo manda
el doctor,
diario, un poema.
Aquí lo tienes:
¡Qué blanca lleva la falda
la niña que se va al mar!
Anda, mi cielo,
abre bien la boca
y tómatelo todo:
¡Ay niña, no te la manche
la tinta del calamar!
Anda, mi sol,
abre bien oídos y ojos,
y tómatelo todo:
¡Qué blancas tus manos, niña
que te vas sin suspirar!
Anda, mi príncipe,
abre bien las manos,
y tómatelo todo:
¡Ay niña, no te las manche
la tinta del calamar!
Anda, mi bien,
abre bien la piel
y tómatelo todo:
¡Qué blanco tu corazón
y que blanco tu mirar!
Anda, mi tesoro,
abre bien tu corazón
y tómatelo todo:
¡Ay niña, no te los manche
la tinta del calamar!
Tómatelo todo, vida.
Tómalo todo,
tu poema diario
que aquí tienes.
Recuerda,
lo manda el doctor,
para del desamor
curarte las heridas.
¡Qué blanca lleva la falda
la niña que se va al mar!
(En cursiva, “La niña que se va al mar”, de Rafael Alberti)
Así que aqui os dejo, de verdad, hacedme caso que funciona, una cucharada de jarabe de poema:
Concédeme los cielos,
esos mundos dormidos,
el peso del silencio,
ese arco, ese abandono,
enciéndeme las manos,
ahóndame la vida
con la dádiva dulce que te pido
Poesía completa, Idea Vilariño, Ed. Lumen, 2008 (joya descubierta en el libro Ella, que todo lo tuvo, a su vez una joya, de Ángela Becerra, Ed. Planeta, 2009)
domingo, 6 de junio de 2010
HOY, ALGO MUY DIFERENTE
Hoy chic@s como que yo soy muchos yoes y cuando escribo, últimamente, me gusta ir cambiando de yo e ir experimentando con voces que desconozco, os dejo aquí "Queen Kong". Intenté escribir en verso lo que me inspiró la lectura del libro "Teoría King Kong" de Virginie Despentes (ed. UHF), un ensayo en primera persona sobre la transformación actual de los viejos modelos del género y de la sexualidad. Despentes va más allá del feminismo liberal, abordando temas tabués para aquél como la violación, la prostitución, y la pornografía. Os voy a ser sincera; hay páginas que no entendí y sé que me costarían por más veces que las leyera. Mi educación, mi vagaje emocional, mis propios tabúes... Pero hay páginas que me resultaron terapeúticas porque llevaban escrito lo que yo quería decir:
"El monstruo que habita en mí no se rinde"
"La feminidad: puta hipocresía. El arte de ser servil. Podemos llamarlo seducción y hacer de ello un asunto de glamour. Pero en pocos casos se trata de un deporte de alto nivel. En general, se traata simplemente de acostumbrarse a comportarse como alguien inferior. (...) No hablar demasiado alto. No expresarse en un tono demasiado categórico(...)No expresarse en un tono autoritario(...) No reírse demasiado fuerte."
QUEEN KONG
No quiero ser Ann Darrow,
femenina y delicada
en la palma de la bestia.
Yo quiero ser Queen Kong
-la bestia-
y retenerte en mi mano
deslumbrado por mi grandeza,
muerto de deseo y
de miedo.
¡Oh, sí! ¡Queen Kong!
Y esgrimir mi sexo
contra aquella que intente
separarte de mi lado.
Quiero estremecerte
y que te rindas enamorado,
y que seas mi amante
dichosamente poseído.
Y que te sepas tan frágil
como a veces yo lo he sido.
Hoy quiero ser Queen Kong
fuerte y poderosa
hembra con pasiones
emociones y pelo.
"El monstruo que habita en mí no se rinde"
"La feminidad: puta hipocresía. El arte de ser servil. Podemos llamarlo seducción y hacer de ello un asunto de glamour. Pero en pocos casos se trata de un deporte de alto nivel. En general, se traata simplemente de acostumbrarse a comportarse como alguien inferior. (...) No hablar demasiado alto. No expresarse en un tono demasiado categórico(...)No expresarse en un tono autoritario(...) No reírse demasiado fuerte."
QUEEN KONG
No quiero ser Ann Darrow,
femenina y delicada
en la palma de la bestia.
Yo quiero ser Queen Kong
-la bestia-
y retenerte en mi mano
deslumbrado por mi grandeza,
muerto de deseo y
de miedo.
¡Oh, sí! ¡Queen Kong!
Y esgrimir mi sexo
contra aquella que intente
separarte de mi lado.
Quiero estremecerte
y que te rindas enamorado,
y que seas mi amante
dichosamente poseído.
Y que te sepas tan frágil
como a veces yo lo he sido.
Hoy quiero ser Queen Kong
fuerte y poderosa
hembra con pasiones
emociones y pelo.
sábado, 5 de junio de 2010
SÁBADOS LITERARIOS DE MERCEDES. CONVERSACIONES CON DIOS
A TI ME RINDO MI DIOS.
Tú que todo lo ocupas y
significas,
haz de mí lo que quieras.
He deseado acabar contigo,
lo confieso,
desterrarte de mi alma,
destronarte de mi cuerpo, Dios verdugo,
apostatar de ti, tirano Todopoderoso.
Y sin embargo a ti regreso mi Dios
para humillada rogarte:
Haz de mí lo que quieras
Es inútil seguir negándolo
Rechazarte. Ahogarte
en el silencio y la penumbra.
¡Oh, guerra infructuosa!
Todo mi cuerpo y mi alma, tuyos
se proclaman..
Así que, devastada y
vencida vuelvo a ti mi Señor.
Te suplico que me escuches:
A ti me rindo mi Dios.
Haz de mí lo que quieras.
Nombraste mi nombre y
lo bendijiste con adjetivos
de ángeles.
Señalándome me amaste:
Tú y yo fuimos UNO.
Me llenaste de dicha.
Me sentí divina.
Todo en mi mundo y yo
cobramos sentido.
Pero luego… ¿Por qué me diste la espalda?
¿Por qué retiraste de mí tu Verbo y tu Luz?
Me ignoraste, me ahogaste,
me prostituiste, me devastaste
con tormentas y furiosos vientos huracanados.
Me abandonaste dejándome sufrir sed y hambre y
frío a la espera de un milagro
en este desierto que ahora es mi mar.
Por eso, por eso
-¿lo entiendes?-
quise apostatar de ti.
Mas, seguro que merecía ese castigo.
Escucha mi grito de socorro:
A ti me rindo mi Dios.
Haz de mi lo que quieras.
¿Dónde erré? Cumplí con el culto.
Bebí de tu cáliz,
puse tu cuerpo en mi boca,
te proclamé a todas horas
te mostré a todos como de
cría mostraba mis tesoros.
Te compartí con ellos.
¿Qué hice mal mi Dios? ¿Qué fue?
Algo, algo tuve que hacer.
¿Fueron acaso mis dudas,
mi desconfianza,
mis celos?
Perdóname Señor, te lo suplico.
A ti me rindo mi Dios.
Haz de mí lo que quieras.
Señor, mi Príncipe bondadoso,
Vuelve tus ojos a mí. Apíadate.
No me dejes en esta oscuridad que ciega
en este silencio poblado de voces que me odian
y alimentan de muerte.
A ti me rindo mi Dios.
Haz de mi lo que quieras.
A ti me rindo mi Dios, Amor,
A ti que toda me habitas.
Sé que se hará tu voluntad.
Lo acepto. Te adoro. Te proclamo.
Lo contrario sería mortal pecado,
Sería un suicidio en muerte.
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