Me llegan noticias a través del Facebook de una amiga, de que estamos en la semana de la Salud mental. Me zambullo a investigar en la web y me confunden los datos sobre las fechas. Parece ser que depende del país que hablemos. No importa, cualquier día es bueno para acordarse. Hace tiempo escribí esto para un libro (Habitantes de mi parque) que se quedó en el camino y que quizá algún día retome. Aquí hacia un autorretrato. En un estudio del Hospital Clínico de BCN, me diagnosticaron "distimia", de ahí el título del poema. Me han dado diferentes nombres para lo mío; pero los síntomas son claros. Llevo años trabajándolo y sé que el trabajo es de por vida.
Desde aquí doy las gracias de corazón a todos los terapeutas que me han ayudado. En especial a mis dos últimos: el Psiquiatra Jaume Guilera y la Psicóloga Marta Centellas. Los dos me han ayudado a aprender a creer en mí misma y quererme.
DISTIMIA
La distimia (del griego clásico δυσθυμία "mal humor"), también llamada trastorno distímico, es un trastorno afectivo de carácter depresivo crónico, caracterizado por la baja autoestima y aparición de un estado de ánimo melancólico, triste y apesadumbrado, pero que no cumple con todos los patrones diagnósticos de la depresión. Se cree que su origen es de tipo genético-hereditario y que en su desarrollo influirían factores psicosociales como el desarraigo, la falta de estímulos y premios en la infancia, entre otras causas. (wikipedia)
Desde aquí doy las gracias de corazón a todos los terapeutas que me han ayudado. En especial a mis dos últimos: el Psiquiatra Jaume Guilera y la Psicóloga Marta Centellas. Los dos me han ayudado a aprender a creer en mí misma y quererme.
DISTIMIA
De nuevo hoy
otra vez hoy.
Hache o i griega.
Sin previo aviso.
Ninguna letra resaltada,
ningún círculo rojo
en la agenda
rodeando la palabra
para que hoy esa mujer
estuviera alerta.
De nuevo la lágrima
que desborda la orilla
de sus ojos.
Esa leve tristeza
que como espina
se le ha clavado
en la garganta
y la ahoga.
Esa certeza que lastra
sus hombros
y la ahínca.
Ayer, tan sólo ayer,
Se sintió salvada
y todos los puertos
le parecieron alcanzables.
Ayer creyó en ella.
Ayer vislumbró un paisaje
de ella, para ella, cierto.
Hoy lo comprueba
espejismo.
Y, sin embargo,
esa mujer se levanta,
se viste
y sale de su casa.
Hoy es su perra quien la obliga.
Y arrastra el cuerpo hacia
el parque y desea
que no le pregunte nadie
que nadie la interrogue
que no es por sus hijos
que no pasó mala noche
que es lunes y no es eso
que no es la lluvia
que el trabajo tampoco
y que él bien la ama.
Ella
sólo ella sabe bien
qué tiene.
Es esa enfermedad maldita
que no sangra más que lágrimas
que como cáncer se extiende
que lo pudre todo
que hoy,
H – O – Y,
una vez más,
mata otra célula
de su ansiada felicidad.
La distimia (del griego clásico δυσθυμία "mal humor"), también llamada trastorno distímico, es un trastorno afectivo de carácter depresivo crónico, caracterizado por la baja autoestima y aparición de un estado de ánimo melancólico, triste y apesadumbrado, pero que no cumple con todos los patrones diagnósticos de la depresión. Se cree que su origen es de tipo genético-hereditario y que en su desarrollo influirían factores psicosociales como el desarraigo, la falta de estímulos y premios en la infancia, entre otras causas. (wikipedia)