
Cada vez me maravilla más la naturaleza.
No sabía que existían libélulas azules. Y de este azul, tan eléctrico y con alguna pincelada verde. Le hice varias fotos. Aproximándome a ella sigilosamente... No dominaba, ni domino todavía, el zoom; la cámara es de mi hija. Cada vez más cerca de esta libélula... Esta fue la última foto. No dejó que me acercara más. Salió volando con sus compañeras. El río estaba lleno; de estas, de unas negras, de otras como las que yo sé distinguir desde siempre.
¡Disfruté tanto de la naturaleza! ¡Cómo me gusta contemplarla! ¡Vivirla! Aprehenderla. Aprender de ella. Sentirme parte de ella; lo que soy: un animal más.
¿Sabéis de dónde viene la palabra "Libélula"? Yo, lo acabo de descubrir. Dice mi diccionario de la RAE:
Del lat. cient.
libellüla, d. de
libella, d. a su vez de
libra, balanza; porque se mantiene en equilibrio en el aire.
¡Qué descubrimiento! ¡Para mí, que soy Libra, descendiente Libra! Me siento orgullosísima de ese signo, mi signo, aunque a veces... ¡da un dolor de cabeza! ¿sabéis lo que es estar todo el día buscando el justo equilibrio de todo, en tu persona, en la vida... Tratar de entender a todos... Razonarlo todo, hasta lo que llega a través del corazón... Yo creo que para la libélula es más fácil; no sé, no tuve ocasión de preguntarle. Quizá en mi próxima vida sea libélula y pueda comprobarlo.
Por cierto, que no me gusta nada que también se le llame "caballito del diablo". ¡Eso del diablo me suena fatal! Nada, nada, L-I-B-É-L-U-L-A.