La verdadera generosidad con el futuro consiste en darlo todo a lo que es presente. ALBERT CAMUS
viernes, 15 de abril de 2011
martes, 12 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
ESTE JUEVES UN RELATO A CUATRO MANOS: LA CARA
Querida Medea,
gracias por llevarme a buen puerto. Gracias porque sin ti no hubiera sido posible: por tu comprensión y paciencia.
Anduviste colgada de mis manos y las tuyas me salvaron.
Un placer que Gus juntara mi camino al tuyo, mis manos a las tuyas.
Te envío un TE QUIERO.
LA CARA
Había llegado ese momento, tanto tiempo comentando sus publicaciones en aquel blog, era su más fiel seguidora, apenas publicaba algo, allí estaba ella, como si tuviera un avisador conectado a su blog y a los pocos minutos de haber hecho su entrada, allí estaba “Agua” era su seudónimo pero no le había dicho ni su nombre, quería que siguiera llamándola Agua y así lo hacía. El tenía su nombre en el título de su blog y ahí no había secreto “el blog de Nachete.
Hubiera preferido que no fuera festivo. Al no tener trabajo y estar en casa, estaba muy pendiente del correo. Temía que en cualquier momento entrase un mensaje de Nacho diciéndole que lo dejaban para otro día. Encendía la pantalla, abría el correo: nada. Lo cerraba, nada. Apenas comió nada en todo el día. La cita era a las ocho en el “Provisional”. A las seis ya estaba lista. Se sentó en el sofá e intentó dejar la mente en blanco. Pero fue imposible. Había palabras en todos los pliegues de su cerebro. Se levantó de un salto, cogió la chaqueta, la bolsa y se echó a la calle. Eran las seis y media cuando bajaba al metro.
Le dolía la cabeza, hacia días que había dejado de tomarse aquellas pastillas que lo sumían en el letargo, pensó que el aire le sentaría bien y viviendo a dos manzanas del lugar y aunque era pronto decidió ir dando un paseo. No tenía datos, solo que Agua era una mujer joven y dulce en cuanto a sus escritos, la foto del perfil correspondía a la etapa de primaria pero sus ojos eran color miel y rasgados como almendras y eso no habría cambiado. Se recostó sobre la pared y dio dos caladas al último cigarro esperando verla llegar, cuando vislumbró aquella silueta al contraluz del atardecer. Tenía que ser ella, volvió a sentir aquel intenso dolor palpitándole en las sienes, sintió cómo las venas de su frente se hinchaban y trato de evitar ese regusto amargo como la hiel que le subía desde la garganta.
Ya sentada en el “Provisional”, le asaltaron las dudas mortíferas como dardos emponzoñados. ¿La encontraría bonita? ¿Le caería bien? Agua no se dejaba vencer; sabía encontrar alivio en los versos que de él recordaba. Estaba segura de que ella estaba detrás de todos los “Ella” que Nacho usaba; de que su nombre era el que él invocaba; de que su cuerpo era el que él deseaba en aquellas imágenes.
Tan metida andaba en esas cavilaciones que Nacho le pasó desapercibido. No reconoció sus rasgos en la cara cuando pasó frente a ella. Él hacía tiempo para que se le pasara aquella sensación, aquel regusto pero sentía calambres en sus piernas, los dedos de sus manos se agarrotaban la miró unos instantes sin que ella reparara en él, la visión de ella (cuya cara era igual a la cara de la foto de cuando tenía 11 años, y que se podía ver en el perfil del blog, sobre todo aquellos ojos rasgados como los de una gata) se fijó en aquel cuello de piel fina y blanca, suave como el terciopelo, sintió como sus puños se cerraban primero acariciando, luego… cerrando sus grandes manos sobre aquella delicada y casi infantil garganta hasta que exhalara un último suspiro con aquella mirada perdida en la súplica. Se encaminó hacia ella tratando de serenarse, de mostrar sosiego cuando el reflejo en los cristales del “Provisional” le devolvieron su propia imagen. No… no podía ser él, dio un paso hacia atrás y el reflejo en el cristal hizo lo mismo… ¿¿De quién era aquel rostro desencajado?? ¿Quién era el hacedor de ese rictus de músculos tensos casi agarrotados? ¿Quién era ese de los ojos enrojecidos enmarcados en ojeras casi de color purpura?...vio su rostro, supo que era el suyo, ¿era su cara? No, no podía ser su cara la que estaba devolviéndole el cristal, era la cara de un monstruo, de un perturbado con gruesas venas que le palpitaban en la frente… aquel fino cuello que casi podría atrapar con una sola mano…volvió a su mente… giró sobre sus talones salió corriendo calle abajo, en la carrera se acentuó aquel terrible dolor y se perdió pasado el primer cruce.
Agua miró su reloj de pulsera por quinta vez…miraba a uno ya otro lado esperando verlo aparecer, sonrió a un apuesto joven que le devolvió la sonrisa pero pasó de largo yéndose a sentar junto a la pareja que lo esperaba. Agua se levantó, pagó sus dos cafés y salió de allí decepcionada, incluso dolida.
Buscó impaciente las llaves pensó que al haber salido tan pronto a su encuentro quizás hubiera algún mail diciéndole que no podía ir. Encendió presurosa el ordenador...nada. Busco el acceso directo que tenía al “Blog de Nachete” y nada… ¿había desaparecido el blog? Entonces decidió mandarle un mail para decirle entre otras cosas que no encontraba el blog y Hotmail se lo devolvió como dirección desconocida. Se sentó en el sofá y acarició por primera vez a su gata. Se quitó los zapatos, se tumbó junto a ella, y encendió la tele. Estaban con las noticias. Se estaba durmiendo cuando escuchó que en la calle paralela a donde había estado acababan de encontrar el cadáver de una joven estrangulada y se estremeció…
(Escrito con Medea, aunque fueron sus manos las que practicamente lo urdieron todo)
MÁS CARAS CON CUATRO MANOS en casa de GUS.
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