He llegado hasta ti
para amarte.
No huyas Amor, no huyas.
Vengo abatida
de abandonos y silencios,
paralizada por miedos
que yo misma desconozco.
No huyas Amor, no huyas.
Llego a ti
hastiada de mí misma,
doblegada por mi propia
cansina queja.
No huyas Amor, no huyas.
Vengo trasnochada
de tanta incertidumbre,
con los sueños hechos harapos
y la esperanza marchita.
No huyas Amor, no huyas.
He llegado hasta ti.
Deja que me desnude
y te ame.