martes, 17 de septiembre de 2013

COMO UN PAR DE ENAMORADOS



Sentada a la mesa donde mi tía yo echamos una partida al parchís, a Ignacia se le cierran los ojos. Baja, menuda, encorvada y arrugada, Ignacia es inquieta pero pacífica; alegre y simpática.

De vez en cuando mi voz la despierta sin querer, abre los ojos un poco y repite lo que acabo de decir: "abre barrera" o "tres; meto y cuento diez".

A veces Ignacia no recuerda cuántos años tiene, el nombre de su pueblo... ni que su madre está muerta. "Voy a buscar a mi madre," me dijo el otro día, "mi madre si que juega bien a esto". Me quedé alí pasmada, con el cubilete en la mano, mirando cómo se iba hacia el mostrador de las enfermeras... Cuando volvió estaba indignada:

_ Desde luego... ¡Mira que hay gente bruta! ¡No va y me dice que mi madre debe estar muerta!
_ No le hagas caso Ignacia... Esa se ha equivocado... O tendrá un mal día... -y qué se yo qué más le digo
    para consolarla y que se olvide.
_ ¡Pues claro que está equivocada! Ya sé yo que mi madre está viva. ¡Digo!

Y, de repente, lo veo. Ahí está él. Apuesto, altísimo, muy delgado y elegante, Benito sobresale entre las otras visitas.
_ ¿Dónde está mi novia? ¿Han visto ustedes a mi novia? _pregunta Benito.
_¡Benito! ¡Benito! Y ella se incorpora y palmea la mesa para llamar su atención, para que repare en ella el
    hombre que hace como que no la ve.  
_¡Ah!¡ Estás ahí!
_¡Benito, qué alegría! ¡Benito! ¡Ay, qué alegría!

Y por unos instantes todos dejamos de hacer lo que estamos haciendo y sonreímos mirándolos a ellos ocupar el espacio, iluminarlo todo con su abrazo. Ignacia y Benito y su amor son eternos en ese momento. Y yo, estoy muy cerca, muy cerca, tanto que puedo ver como las dos bocas se entreabren y se besan como un par de enamorados sesenta años después.



miércoles, 10 de julio de 2013

¿Todo en la vida se puede falsificar?


La película del director italiano GiuseppeTornatore "The best offer" (La mejor oferta) me ha parecido bellísima, excelente y me ha invitado a muchas reflexiones. Aquí dejo algunas.

Que las apariencias engañan es algo ya sabido por todos. Desgraciadamente nuestro mundo, nuestro siglo nos ofrece multitud de ejemplos a diario. Y sin embargo, caemos en el engaño con facilidad una y otra vez.

A veces peleamos por defender nuestra opinión al respecto de algo...  la verdad... ¿La verdad de quién? ¿Para quién? ¿Cuál es la verdad? Nos engañamos creyendo que hay una verdad objetiva, única y absoluta.

¿El arte no es más que una falsificación de la realidad? ¿O una interpretación de la realidad? ¿Y una falsificación de una obra de arte no tiene nada de creación? ¿No es arte también?

Dice uno de los personajes de la película "La mejor oferta", que todo se puede falsificar. ¿Todo?¿El Amor también? Desgraciadamente sí; podemos engañar a alguien durante días, meses, tal vez toda una vida, haciéndole creer que lo amamos.  Y, lo que es peor, podemos autoengañarnos eternamente creyendo que amamos a alguien.

¿Por qué el director ha escogido este y no otro final para su película? No voy a comentarlo aquí, porque si no la habéis visto, os recomiendo que lo hagáis y claro, no quiero dar pistas. Me morderé la lengua. Sólo decir que, ahora, una vez dejada la emoción que me provocó ese final, ahora, lo entiendo.

Como siempre, os recomiendo que la veáis en inglés. La sonoridad de la voz de Geoffrey Rush es un placer para el oído. Y su dicción es exquisita, elegante, escrupulosa, como al personaje que representa. Aquí os dejo los trailers. Disfrutad! Enjoy!