"Tómate tu tiempo para oler las rosas" es un proverbio ruso que aprendí de Ingvill una alumna mía, rusa, hará unos cinco años. Fue una alumna inolvidable, ejemplar, no sólo por su gran conocimiento de la lengua española y por su voluntad de seguir aprendiendo, si no por su humildad, su generosidad y empatía... su sabiduría emocional.
Hoy, mucho tiempo después, leyendo mi libro "Una meditación para cada día" de Martínez Roca, encuentro esto:
"Algunas personas siempre se están quejando de que las rosas tienen espinas; yo estoy agradecido porque las espinas tienen rosas" Alphonse Karr
Recuerdo el proverbio ruso y pienso con cuánta prisa pasamos a veces por la vida, por nuestro tiempo y nuestro espacio y el tiempo y el espacio de los otros... Con tanta prisa que a veces nos olvidamos de disfrutar de la belleza de una flor, de su olor... Llámese rosa, margarita , lavanda... La rosa no es una flor que me encante y, a veces no me paro... Pero cada día, paso mi/s mano/s por la lavanda que hay a la entrada de mi trabajo para después olérmela/s... La satisfacción que siento es inmensa...
Ya sé que el proverbio ruso no se refiere sólo a las rosas. Es simbólico, es obvio, de toda la belleza que hay a nuestro alrededor, y no sólo floral, belleza universal, de todo lo bueno que no vemos porque nuestros ojos se han acostumbrado a ver sólo espinas. Y es que vamos acelerados, mirando al suelo, sin mirar quién sonríe a nuestro alrededor, inmersos en nuestras miserias y cavilaciones...
Gracias Ingvill; tu húmilde regalo, aquel punto de libro que contenía una imagen amorosa y el proverbio, siguen conmigo. Pero sobre todo, gracias por lo que me decías y que, creo, no escuché entonces y empiezo a comprehender ahora. Gracias. Te deseo lo mejor allá donde estés.