jueves, 28 de junio de 2012

ESTE JUEVES, RELATO: "EN LOS ZAPATOS DE OTRO"


En el hospital, después de reconocer el cuerpo me dieron la caja con todo lo que llevaba puesto cuando la encontraron. Yo no llegué a tiempo para verla así, vestida con una camiseta azul y unos tejanos, llevando aquellas bambas… Yo llegué demasiado tarde… Yo sólo vi su cara cuando el encargado de la morgue levantó la sábana. Yo no vi su cuerpo suspendido en el aire.

Y ahora, ya en casa, entro en su habitación y me siento en el borde de la cama.Tengo la caja en mi regazo, la destapo lentamente, sin llorar, amando esos objetos que recorro con cariño con mis manos. Detengo mi mirada en las bambas rojas y contemplo que estaban demasiado sucias, con restos de fango y más... ¿Cómo salió con estas bambas?  ¿Por qué no me pediste que te las lavara? ¿Cómo no me di cuenta? ¿Por qué…? 
Las bambas me caben. ¿Recuerdas? Calzábamos el mismo número, pero nunca nos intercambiamos zapatos. Estilos muy diferentes. Tal vez un día baje a la calle con ellas; pero descuida, no pienso lavarlas. Así te siento más cerca hija.



(Aclaración para los del otro lado del charco: aquí llamamos "bambas" a todo tipo de zapatillas deportivas)
 
Más relatos bajo el mismo lema en el blog de Gastón


39 comentarios:

  1. Qué difícil es ponerse en estas "bambas", creo que no estamos preparados para entender este ¿porqué?, dicen que es porque va "contranatura", yo pienso que es como si algo de tu alma se escapará con ese cordón umbilical interior que nos une...

    Me alegra leerte de nuevo en los jueves :)
    Un beso,

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    1. Gracias Matices,
      Sí, debe ser muy difícil ponerse en esos zapatos.

      Un beso

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  2. En momentos tan terribles le da por empatizar con las bambas, luego vendra...
    Doloroso retazo de realidad, una punzada en el corazón a modo de repoche en forma de zapato.
    Marinita, cuando te pones de jueves en jueves, a salto de mata, das de lleno y emocionas. Te encontraba a faltar, pero tranqui, a tu ritmo.
    Petonets molts.

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    1. Ay Natali, que me sacas los colores! Sigo a mi ritmo, sí. Ahora voy con el empujón de las buenas noticias de esta semana. Recibir el libro de los jueves ayer, supuso una inyección de adrenalina que ni te cuento!
      Petonets marins

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  3. Hola Mar.

    Una alegría leerte de nuevo. Dejas un relato cargado de emoción contenida. Eso, en la realidad, imposible de superar.

    Un fuerte abrazo.

    Lupe

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    1. Lupe,
      que hay de nuevo? Ya ves, yo por aquí, de vuelta a casa :) es que recibir el libro ayer fue un chute de adrenalina para volver, al menos este jueves.
      Un fuerte abrazo.

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  4. Un relato directo al corazón, Mar. Es imposible no emocionarse y "calzar" esos zapatos. Buen trabajo guapa! Un abrazo!

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    1. A veces los padres nos olvidamos de ponernos en los zapatos de nuestros hijos, nos olvidamos de que nosotros también fuimos jóvenes adolescentes.
      Gracias por tu comentario.
      Un abrazo

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  5. Es algo tan fuerte, que es dificilísimo ponerse esas bambas; pero a lo mejor es la única manera de tenerla otra vez con ella.
    Es verdad que es dificil ponerse en el lugar de nuestros hijos; aunque nosotros hayamos pasado por esto alguna vez.
    Un abrazo

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    1. Un abrazo Carmen. Nunca nadie se puede poener del todo en los zapatos del otro, pero hay que intentar escuchar.
      Un abrzo

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  6. Terrible relato. Será por la cercanía que me suena el hecho de saber que se trata de la hija de la protagonista (y yo tengo dos), pero tu historia me ha conmovido particularmente.

    Un abrazo

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    1. Neo,
      la verdad es que al tener yo dos hijas y un hijo, me costaba escribirlo pero me puse en los zapatos de esa madre, de alguna manera. Y en los de la hija... pensé mucho
      Un abrzo

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  7. Ah menos mal! ya estaba preguntándome que eran las bambas!

    Oh bue, que duro. Me pongo en lo zapatos de esa madre y supongo que el tamaño del dolor será infinito. Uno empezará a cuestionarse que tal vez si hubiera hecho esto o lo otro ... tal vez si hubiera estado mas cerca ... tal vez ... horrible.
    En pocas palabras expresaste un millón de sentimientos.
    un abrazo

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    1. Gracias Any; sí imagino que el dolor es infinito y el número de preguntas sin respuesta también.
      Un abrzo

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  8. Siempre le quedará la sensación angustiosa de que si hubiera intercambiado con más frecuencia las bambas con su hija el devenir de los acontecimientos hubiera sido distinto.
    Siempre es una satisfacción encontrarte y disfrutar con tus escritos,Mar.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Pepe, a ver si sigo con esta racha y voy escribiendo más, para aprender a escribir mejor. es la única forma.

      Justo lo que expreas es lo que quería yo comunicar.
      Con este relato exorcite uno de mis grandes miedos, que un hijo mío se suicide.
      Siempre es un placer que me leas y comentees Pepe.
      Un abrazo

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  9. Doloroso intercambio. Duro perder a un hijo. Me quedo sin palabras. ¿Cuanto daría esa madre por haber actuado de otra forma? Incluso su propia vida.
    Para reflexionar.
    Besitos y me gustó que volvieras

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    1. Gracias.
      Perder a un hijo, tiene que ser sin duda, la más dolorosa experiencia de todas. Imagina si se trata de un suicidio. Gracias por tu acogida :)
      Besos

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  10. Mar, se me ha puesto la piel de gallina. Esa debería ser una experiencia por la que ninguna madre debería pasar. No quisiera tener que ponerme en sus zapatos y sentir lo que ella siente. ¡Qué dura es la impotencia ante algo así!
    Besos, felicidades por esa sensibilidad que emanas.

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    1. ¡Hala! Gracias. lo que quería expresar además de la dolorosa experiencia es que hemos de intentar los padres, estar muy atentos, ponernos en los zapatos de nuestros hijos, tanto como podamos... para que nunca sea demasiado tarde.

      Un abrazo y encantada

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  11. Sentidito, sentidito...
    Duro futuro para esas bambas y para esos pies que aún siendo del mismo tamaño, llorarán por dentro.

    Buena forma de asomar tus sensibilidades por estos jueves de Dios.

    Besos

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    1. Las bambas es lo de menos pero esos cuatro píes nunca más podrán aproximarse.

      Alfredo, ha sido un placer volver y mucho se debe al subidón que me dio al recibir los libros ;) GRACIAS
      Intentaré ser más constante, pero no puedo promneterlo. Besos

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  12. Yo creo que nadie que no haya pasado por ello puede ponerse en esas bambas, yo no me lo puedo ni imaginar.
    Tenemos que ponernos las bambas de nuestros hij@s y ver qué nos cuentan.
    Un beso.

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    1. Sí, eso es lo que yo pienso, intentar ponernos en el lugar de nuestros hijos, recordar nuestra juventud, intentar empatizar, escuhar.
      Besos

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  13. Mar que gusto tenerte, a tu ritmo, sí, pero tenerte. Otra visión, otro punto para tener encuenta. El tema que traes para mí, el que produce el dolor más inmenso. Expones y dejas que cada cual lo impregne de su sentimiento. Me gustó realmente.
    Un abrazo (no tardes tanto)

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  14. Hola San,
    no prometo nada pero fue un placer estar con vosotros esta vez.
    Besos sonrisa!

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  15. Ay Mar, este tema me cuesta mucho digerirlo, la pérdida de un hijo debe ser algo devastador. No puedo ni pensar en eso, porque se me paraliza el corazón.
    Tu relato me hizo llorar, porque es tan nítida cada imagen que escribís y tus palabras tan claras, que pude sentirlo.
    Un abrazo enorme.

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    1. El próximo (que no sé cuándo será pues empiezo curso intrensivo la próxima semana), a ver si me sale más cómico y te hago reír, ¿vale? ¡Un abrazo!

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  16. gracias mar por la aclaración jejeje... sin dudas un relato triste, lleno de angustia a esa madre. Me encantó porque me quedo pensando en que hay que decir las cosas mientras haya tiempo. en no callarse y en disfrutar la compañía de los más cercanos. un beso!

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    1. Gracias Gastón por pasarte por estas mares ;)
      Hasta otra!
      Un abrzo

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  17. Muy buena la óptica que se le da en el texto al título sugerido. Y beuno, el relato invita apensar.

    Pero lo que más me gustó fue la foto del mar. ¿Es el Cantábrico? (perdón si estoy pregunatndo un disparate)

    Saludos

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    1. Sí, es el Cantábrico, es Asturias. Mi madre era de allí. Es justo la costa de San Esteban de PRavia.
      Ninguna pregunta es un disparate. El disparate sólo puede hallarse en las respuestas ("Juan de Mairena" Antonio Machado)
      Eres de allí? Un saludo

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    2. No soy de allí, aunque me crié junto al mar. Soy uruguayo. Nunca en mi vida vi el mar Cantábrico, pero por la idea que tengo de él, sumado a que me apreció que eras española, se me ocurrió y quise salir de dudas.

      Saludos

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  18. Me gusta verte de vuelta y ¡menudo relato!. Cuando esas bambas, cualquier tonto onjeto se convierte en símbolo para recordar a un ser perdido.
    Muchos besos.

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    1. Juan Carlos, estoy de vuelta temporal. Una vez más he comprobado que es dificilísimo leeros a todos, comentar, y escribir cada jueves un relato. Pero hoy estoy aquí. Mañana no sé ;)
      A mí me gustó estar en contacto con vosotros.
      Besos

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  19. Esa madre convertirá esas bambas de su hija en objetos sagrados, asi como cualquier otro que la conecte a ella, los humanos cumplimos con esos rituales del dolor, se hace dificil ponerse en los zapatos de esa madre.
    Emotivo relato Mar, se siente el dolor pausado con cada trazo tuyo.
    Abrazo

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  20. Gracias por la aclaración de las bambas,ya iba a preguntar en el comentario. Emocionante relato, debe ser horrible para un padre tener que atravesar esa situación (la de reconocer el cuerpo en la morgue),es agregar más dolor al que ya existe. Ese retorno al hogar habrá sido de lo triste. Sinceramente, no me gustaría estar en esos zapatos...
    Saludos desde Uruguay

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  21. La historia está tan bien narrada que parece real. Perder a un hijo debe ser una de las cosas más duras que le puedan suceder a una persona. Yo no soy madre, pero debe ser un dolor tan grande, tan inmenso... Esas zapatillas han pasado a ser algo más que una simple prenda de vestir para esa mujer. Conmovedor relato. Un beso.

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  22. Ufffff, que duro, a veces cualquier pequeño detalle sirve para ayudar a sobreponerse a una perdida. Calzarse sus zapatillas bien puede ser un recuerdo homenaje permanente hacia su hija.
    Buen relato, Mar, con sentimiento
    Un beso

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