El viernes asistí al evento "Living Room Dancers" dirigido por Nicole Seiler, que estaba incluÍdo dentro de la programción del "Mercat de les Flors". Su proyecto era llevar la danza a la calle y lo consiguió. Una hora y media caminando por el itinerario escogido por la directora en el Poble Sec. A ver, vayamos por partes. Empieza el evento en el Mercat de les Flors. Allí nos reunimos los espectadores, en la entrada, a las ocho de la noche. Te dan una bolsita que lleva un mp3, unos prismáticos y un plano en el que están señalados los números de las casas en donde, desde la calle, tú pudes contemplar cómo bailan. Algunos de los bailarines (no profesionales) bailan en los bajos, otros en un primer piso, otros en un sexto o séptimo. El itinerario se puede empezar por dónde se quiera; si te quieres saltar un punto e ir a otro o demorarte más en uno u otro por qué te plazca más... pues tú mismo. Yo quise ir por orden ... Así que del uno al siete... Cuando llegas al punto señalado, te pones los auriculars das al "ON" del mps y levantas más o menos la vista. si quieres usas los prismáticos.
Hacía frío pero no importaba. Me dejé invadir por el espíritu de la danza y me dejé llevar. Algunos de los espectadores bailaban también mientras contemplaban el espectáculo. Cuando llegué al punto, entre que arranqué (no entendía bien el mps, el plano, etc, patosa como siempre), me perdí y lo encontré... el grupo espectador ya se iba (vas sin guía) y yo me quedé sola. Me pasé gran parte del espectáculo caminando sola, alejada del grupo; fue por casualidad, pero creo que mejor. a veces los encontraba; luego me encantaba en un punto y me volvía a quedar sola. Me pasó con los bailarines de danza moderna y con el baile de Lorena y Àlex.
Yo me enteré de este evento y estaba allí por Lorena, que me invitó. Mi amiga Lorena bailaba en el balcón número siete, el último, con su compañero de baile Àlex. Miré arriba, con los prismáticos. Apenas se veía la parte superior del torso, los hombros, los brazos, las manos y la cara. ¡Pero toda la expresión estaba allá concentrada! Estaban divinos. No sólo son unos grandes bailarines, sino también maravillosos actores. La magia que ofrecían con su mirada cómplice, con la ternura de sus manos y la dulzura de su sonrisa, acompañado todo por dos piezas preciosas fue el broche perfecto a la noche.
Lorena y Àlex formaron hace tiempo "Sabor Fusión", un grupo de baile que ha participado en varios eventos como animadores, taxis, profesores de talleres entre otros, actualmente participamos en el evento . A continuación podéis ver el video con el cásting y la entrevista que les realizó la BTV (Barcelona televisión) y con palabras de la directora. Lorena y Àlex son la primerapareja que aparece en el vídeo.Gracias Lorena te doy aqui, por invitarme. Descubrí muchas cosas; que estar solo no es tan malo; que no tenía miedo de estar completamente sola en el Paseo de la Exposición donde estaba tu balcón y eso que yo creo que soy una caguetas, que hay gente en mi ciudad muy amable (no sé a cuántas personas llegué a preguntar cuando estaba perdida por el Poble Sec), que el baile es algo muy muy sano y necesario, que sigo teniendo ganas de bailar a mis 48 años, que puedo disfrutar de la danza moderna... ¡UF! ¿Cómo darte las gracias por todo eso? ¡Ya sé! Con una sonrisa y un fuerte abrazo.
La verdadera generosidad con el futuro consiste en darlo todo a lo que es presente. ALBERT CAMUS
miércoles, 8 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
DEL CONCIERTO DE BUIKA
BUIKA ESTUVO GENIAL y yo patosa
¿Qué esperar de un concierto de Buika? Yo lo esperaba todo. Me enamoré de ella hace un año y juré que si venía por estas tierras la iría a ver. Casi se me escapa. No encontré muy buenas entradas, pero fui. No me defraudó en nada; ni cuando se fue por lo más jondo de su voz y su alma, ni lo más frívolo y ligero, ni lo más jazzero y moderno. Jugó al escondite con sus raíces y sus cuerdas y su cuerpo… nos perdimos por los recovecos de nuestra memoria, nos atragantamos de lágrimas y sonrisas, perseguimos sueños y se nos hicieron añicos al son de letras hermosas y apasionadas. ¿Qué más pedir? Nada. Que vuelva pronto, que siga por muchos años arañándonos el alma para sangrarla y curarla luego… Cauterizar la pena…
Este es un trocito de los muchos que han colgado en Youtube. No son buenas grabaciones, pero para que tengáis una muestra os dejo esta. Se le vé un trocito. Así veía yo a Buika. Pero su voz lo llenaba todo.
Desde luego Buika no deja indiferente. Hubo también gente a la que no convenció. Escuché comentarios a la salida, vi cómo algunas personas se retiraban antes de acabado el concierto… Y tenía un peñazo de tío dos asientos más allá que no le dije nada porque dios me ha bendecido con una gran paciencia que con la edad va en aumento. Y sobre todo, tenía miedo de que montase un número allá mismo y como consecuencia me perdiese la siguiente pieza y su mujer se muriese de vergüenza. ¿Os imagináis a un tío despotricando de la cantante, de todo el espectáculo y encima quejándose a su acompañante, segurísimamente su mujer, que incauta lo había invitado? Pues ese suplicio tenía yo a dos asientos:
- ¿Pero a ti te gusta esto? Pues a mí no. Para nada. Pero si es que es mala,…. Bla bla bla ¿Y por qué me has traído a ver esto? Bla bla bla Es que si lo llego a saber…
Y la mujer aguantando y, para colmo, cuando estoy a punto de decirle, mira tía que se largue a casa, que te deje disfrutar a ti (y a los demás), invítalo a marcharse … cuando estoy a punto de explotar y decirle a él que qué gran mujer tiene a su lado, una santa, y aconsejarle a ella que mande a ese estirao, amargao, maltratador, seguramente impotente, a la mismísima mierda, que, por si no se ha dado cuenta, la cosa irá de mal en peor y la va a hacer infeliz toda su vida… entonces va, y Buika cantó no sé cuál de Chavela que al señorito le gustó:
-¿Ves? Esto no está tan mal…
Y va ella y le da la mano y le hace un arremueco y le da un beso y todo. ¡Qué idiotas que somos las tías! Y mira que nos lo advirtió Buika, con su comparación entre el amor y un cubata… Que ya antes nos había invitado a reflexionar con la frase de que la culpa es un “gran” animal de compañía… Y que dedica el concierto a los que persiguen sueños… que ella ya lleva un tiempo persiguiéndose a sí misma, dice… ¡Ja! ¡Qué mujer!
Y bueno, a nivel anecdótico, a los que hayáis llegado hasta aquí,deciros que el pre-concierto fue un tanto accidentado y que tuvo como telonero a una gran acróbata la gran Mar Martín, que no se partió la nariz por segunda vez en la vida porque Dios sabía que no quería perderse el concierto. Sí, sí, habéis entendido bien. Me caí y, quién sabe, a lo mejor un día de estos hay un vídeo con mi caída colgado por ahí. Resulta que yo ya me había sentado. A mi derecha mi amiga Marisa compañera genial para salir de marcha y amiga amiguísima. Pues resulta que cuatro filas hacia delante veo a una antigua compañera del colegio, sí, sí, de las monjas, de esas que ves una vez cada…¡La Marta Lladó! Ni le digo a Marisa que voy a ir a saludarle. Me levanto y como el Palau lo debieron de hacer cuando la gente medía 1’40, que parece un Palau de Pitiminí, levanté una de las dos piernas, para no molestar a Marisa que se apartó lo que pudo. De ahí al suelo no recuerdo nada. Sé que enseguida a la derecha teníamos la escalera y que me golpeé la nariz y la barbilla con ésta; que mi cara se quedó enganchada al antideslizante de un peldaño mientras mi torso colgaba y, al otro extremo de mi cuerpo, la pierna izquierda había quedado por encima del respaldo de una de las sillas de la fila de delante. No sé qué pasó. Sé que temí perderme el concierto, eso fue lo primero que pensé; después, que me había vuelto a romper la nariz pues me dolía muchísimo. Vino la acomodadora de nuestro lado y del otro lado un acomodador que muy amable ofreció los servicios de un médico que había en la sala. Dije que no. Marisa no podía parar de reír: “Lo siento Mar. Jajajaja. Hostia, de verdad que lo siento. Jajajaja”. Mi amiga del colegio a todas estas ya me había identificado; primero sólo vio una pierna, después una señora y después a ¡la María del Mar! (las monjas nos decían que no era de chicas final y castellano fino poner ese “la” delante; pero nunca consiguieron quitárnoslo; ni a base de castigos ni humillaciones). Así me llamaban en el cole: María del Mar o Marimar. Ella sugirió hielo para mi nariz y barbilla y yo acepté. Me fui a mi asiento a esperar. Demasiado arriesgado esperar en posición erecta con mi estatura… Faltaban diez minutos para empezar el concierto y a todas estas veo que… “¡Coño, Marisa, un médico!” Entre el público que entraba se acercaba a mí un no-está-nada-mal médico vestido todito de blanco angelical, con un puñao de cubitos de hielo envueltos en una servilleta a lo cutre salsichero, vaya)… “A ver déjame ver… No es nada, no es nada”, me calmaba, “Si quieres pasarte por la enfermería…” Pero claro, yo quería ver a Buika, así que lo dejé correr… El hielo me alivió y más o menos aquí acabó lo anecdótico que sin duda me hará reír mucho con Marisa, años y años cada vez que lo recordemos. Ya me reí mucho ese día con lo cual me alegré al comprobar que tengo más sentido del humor que hace años y menos, mucha menos vergüenza que cuando estaba yo en el cole de las monjas y era “Mª del Mar”. Porque entre cosas cada vez me siento menos culpable de nada. GRACIAS MARISA, MARTA Y, CÓMO NO, BUIKA.
jueves, 2 de diciembre de 2010
ESTE JUEVES UN RELATO: CAMBIO DE SENDA
Mis queridos jueveros:
una vez más, me aprovecho de vuestra generosidad y os dejo aquí algo que escribí hará cosa de año y. Es un texto que incluí en Al Amor no se llega en taxi, libro del que ya os he mostrado algo. Es que le iba tan bien al tema...
Las noticias de hoy, las dejo para mañana; que hoy es jueves y lo que toca, toca. Ahí va. Un abrazo.
Cambio de destino
-Hola. Villarroel Floridablanca, por favor.
-¿Obligatorio?
-¿Perdón? –dice ella sin dar crédito.
-No, nada. Deja, deja. No, decía que... que si es obligatorio. ¿Sí, no? Bueno, pues vamos pa allá.
-¡Pues claro que obligatorio! Me está esperando una amiga.
-No, es que uno... ya... a estas horas...
-¿Llevas muchas horas trabajando?
-No, no. Acabo de empezar.
-¿...?
La mira por el macro retrovisor que le ha costado una fortuna pero con el que está encantado pues le permite ver algo más que los ojos de los pasajeros que lleva. Comprende por la mueca de la mujer que ésta no entiende nada. Morena, melenaza, interesante... Velocísimo, le saca la radiografía. 40 años. Soltera. De profesión: liberal. Le gusta. Quiere que ella le siga hablando, así que algo tiene que decirle. Pasa a explicarse:
-Bueno, es como los que empiezan a trabajar a las ocho de la mañana y cuando se encuentran delante de la máquina de café se confiesan que ya están cansados. Acaban de empezar y ya no pueden más.
En el espejo delantero él, mirándola. Es de noche y la mujer no ve bien. Afina la vista hacia lo que le parece una foto de carnet. Moreno, melenita de las de disimular calva incipiente, eterno seductor... 30 ó 35, soltero, sin estudios superiores. Le hace gracia. Decide hablarle:
-Es verdad. Tienes razón. Eso me ha pasado hoy a mí misma sin ir más lejos. Tenía que dar clase y ya estaba cansada antes de empezar.
-¿Profesora? ¿De idiomas?
-¡Jo! ¡Qué ojo el tuyo!
-Años en la profesión. Aquí uno aprende a mirar.
-Supongo. Pues sí, doy clases de inglés.
-¡Inglés! Llevo años queriendo aprender inglés; lo intento, empiezo un curso…. Abandono a los dos meses más o menos… ¿Y dónde trabajas? Oye, ¿tú qué escuela crees que es la mejor para aprender a hablar inglés en Barcelona?
Llegan enseguida al destino. Sin dejar de hablar, los dos insaciables de compa-ñía. ¿Cuánto hace que no se sienten escuchados? Cinco escasos minutos de trayecto y ya se saben sus profesiones, horarios, lo que va a hacer ella esta noche, lo que haría él si no tuviera que trabajar, que él quiere aprender inglés y que ella ha trabajado en tal y tal escuelas de idiomas como profesora de inglés. Y se leen entre líneas él uno al otro: solo/a y cansado/a. Cansados de algo más que del trabajo. Cansados de sus vidas. Cansados de sí mismos. No felices.
¡Y fin del trayecto! Son cuatro euros. Mientras busca el monedero para pagar, protesta coquetamente indignada:
-¡Tío! ¡Cómo os pasáis! Por dos calles que he hecho…
-Porque tú querrás.
-¿Cómo dices?
-Que te invito a seguir gratis, mujer. ¿Te apetece una carrera hasta el Tibidabo?
¿ ¿Ha oído bien? ¿Ha entendido bien? ¿Qué quiere este hombre? ¿Qué quiere ella? ¿Qué busca? ¿A qué están jugando? Tiene miedo, pero el juego le gusta, le provoca. La amiga está donde han quedado, desde el taxi puede verla. En la puerta del cine. Como tantos viernes, dispuestas a pasar el rato con una buena película; a ponerse al día de todo; a darse ese cariño que últimamente echan en falta. Su amiga lo entendería. Y, quién sabe... Tal vez ella también tendría suerte y conocería a alguien.
-¿Puedes llevarme hasta la mar?
-Pues claro. Con mucho gusto.
MÁS SENDAS, DESTINOS, CAMINOS O, SIMPLEMENTE RELATOS JUEVEROS, EN CASA DE GUS.
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