sábado, 18 de septiembre de 2010

La escuela de Marina.

La escuela de Marina no me gusta, bueno el patio sí, pero dentro no. Y ella, a ella le tengo miedo. Es vieja, grande, gorda y fea, con una verruga en la nariz. Ahora no sé si tiene pelos o no, porque claro si me la quedo mirando se puede enfadar y por eso casi no le miro a la cara. ¡Y la lengua! Tiene una lengua gorda y roja que se le ve a veces cuando nos ayuda a limpiar las pizarras. Porque yo tengo una pizarra, bueno en Asturias le llaman encerado. En casa, cuando lo cojo, lo paso muy bien porque escribo lo que quiero, o pinto, y no hago cuentas y cuentas y más cuentas. Pero en la escuela no, no me gusta. ¡Siempre cuentas! Tengo mucho miedo a equivocarme, pues me da mucha vergüenza cuando Marina me corrige y se enfada conmigo delante de todos, que me dice que si sólo hay serrín en mi cabeza y me da golpecitos ahí, en la cabeza. Y eso sí, ella te equivoques o no, te lo tiene que escupir. El encerado, digo. Ella nos ayuda así a limpiar el encerado. ¿Y por qué nos tiene que ayudar si yo ya tengo saliva suficiente? Pues bueno, nos ponemos todas las niñas en fila y una a una pasamos por delante de la maestra, para que nos corrija las cuentas y nos ayude con su escupitajo. Borrar, borramos nosotras, eso sí.
Luego están las lecciones de historia que me cuestan mucho. Es que no entiendo lo que quieren decir algunas palabras. Creo que es por eso que no se me quedan. Marina quiere que nos las aprendamos de memoria. ¡Y son tan aburridas! Ahora nos toca esa de “Almircar Barca había traído consigo a un hijo suyo que fue el famoso Aníbal. En Cádiz ante el altar de Hércules juró odio eterno a los romanos, juramento muy conforme con las inclinaciones de éste y el cual cumplió fielmente...” Lo de Cádiz se me quedó enseguida porque el padre de mi padre es de Cádiz pero ya veremos cuántos días tardo en aprendérmelo todo…
¡Y tanto coser y rezar! Todos los sábados por la mañana tenemos que rezar con Marina por los comunistas, para que salgan del purgatorio. Y si eran tan malos, ¿por que no fueron directamente al infierno? Marina dice que como Dios es tan bueno les hizo ese favor, el del ir al Purgatorio. Pero yo, en el pueblo, por ahí, he oído que no eran tan malos... Será por eso que están en el purgatorio y no en el infierno. Porque vaya, no creo que Marina se equivoque, ¿no? Cuando le pregunto a mamá o a abuelita, dicen que tienen mucho trabajo y que de mayor ya lo entenderé. Me tienen frita con lo de que de mayor ya lo entenderé. Es como lo del abuelito que nunca quieren explicarme cómo se murió, en la guerra, que fue en la guerra. El caso es que no me lo explican y yo sigo rezando todos los sábados y lo paso fatal. Me imagino una cola tremenda de hombres y mujeres a las puertas del cielo pidiendo piedad a San Pedro, para que los deje entrar y descansar en el cielo. ¿Dios no es tan bueno? ¡Pues que los deje entrar ya! ¡Qué ya han pasado muchos años desde que se acabó la guerra!
La labor de costura no me va a dar tiempo a acabarla y no sé si mamá se enfadará. A mí sólo me gusta el trozo que he bordado con la ratita presumida que está barriendo la escalera... ¡Con lo bien que cose abuelita! Marina dice que como hablo mucho no estoy por la labor. Pero es que si no hablo me entra el sueño...
Sí, lo mejor de la escuela de Marina es el patio; allí me lo paso muy bien.

10 comentarios:

  1. Dievertida mistura entre la inocencia y los vestigios de una dulce persona que ha de formarse a sí misma.
    Me ha parecido un relato fresco y desobediente, que incluye esa ansia de distinción que se dora bellamente, bajo el haz de luz de una niña diferente.
    Saludos.

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  2. Precioso relato de la inocencia de una niña que expresa muy bien todo y se disfruta mas leyendo por su calidez.
    Feliz fin de semana
    Primavera

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  3. Sir Bran,
    ¿de dónde sales? Me gusta lo que dices en el perfil de tu blog acerca de ti. ¿Te parece poco?!!
    Gracias por pasarte por aquí; bienvenido a esta casa. No he tenido tiempo para leer tus poemas con detenimiento. Lo buscaré y lo haré, ¿vale?
    Saludos.

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  4. Primavera,
    ¿te reíste un poquito con esta niña? Llegué muy tarde a la convocatoria de Gus. He leído lo tuyo. Si me entero de un buen padre para la protagonista de tu relato te aviso. Ja ja ja
    Una sonrisa

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  5. yo tengo mu mala memria
    asi que debo de hablar de la memoria de lo que me contaron...
    y me contaron que cuando tenia 4 años le pregunte al profe que quien era ese tipo que estaba alli desnudo y en la pared, asi en una cruz...
    no recuerdo la respuesta...pero cuando mama me lo contaba, siempre me lo contaba riendose...
    la verdad, me alegro...
    medio beso, mar martin...
    medio beso por cuestionar el cielo catolico...y po haberte hecho niña en este relato.

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  6. Huele a naftalina aunque fresca, no hace tanto tiempo de esas clases y esos valores. Recuerdo yo un mantelito de vainica que se hizo rancio esperando que lo terminase.... hace mil años!

    beso y buen finde.

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  7. Me gusta tu estilo. Volveré a leerte.

    Saludos.

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  8. Verónica: yo también pasé por lo del mantelito de vainica. ¡Ay! ¡Qué dolor de escuela! Besos

    Máximo, bienvenido y hasta cuando quieras.

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