miércoles, 6 de octubre de 2010

Este jueves un relato: página 24, línea 3.

"¿Y qué conoces aparte de la culpa, el temor y el ataque?" Amar sin condiciones, Paul Ferrini

Dicen que nuestra alma elige dónde nacer. No lo recuerdo. Pero, desde luego, si es así, mi alma se equivocó. Ella nunca me quiso. No quería más hijos. Yo era la cuarta. Ahora lo veo claro... Pero, entonces, ¿qué coño iba a ver? Me imagino recién nacida en sus brazos y aquella mujer llorando como siempre, mientras me sostenía y me acariciaba; llorando y quejándose de lo desgraciada que era... que eso, lo recuerdo perfectamente, nos lo repetía a diario. Y, de las cuatro, yo creo que fui la que más lo escuché.

De niña ya me sentía como ahora, así, intranquila, desasogueda, con ganas de cambio, de aire... Llevaba dentro algo que iba a más y más hasta que explotaba. Como una olla presión. A duras penas podía estar sentada más de diez minutos, ni jugar a la misma cosa más de... no sé... ¿quince? Todo se me caía. Papá me gritaba en la mesa; llevaba razón; cada día, o vertía el agua, o se caían los cubiertos al suelo, o se caía el vaso... Pero no lo hacía queriendo. Después se gritaban el uno al otro... que si la niña... que si tú... que si yo... No, yo no, tú. TÚ. ELLA. O sea, YO.

Cuando la rabia me agarraba, mordía, pateaba, rompía, gritaba... Poco a poco en el rincón ya no conseguían  retenerme, ni contra la pared, ni en la habitación. A no ser que a mí me apetciera quedarme en la habitación. Porque a veces necesitaba perderlos de vista a todos. A mamá con sus llantos, a papa y su ira, a mis hermanas perfectas, modélicas, guapas y buenas...


A veces ella se hartaba. Y en vez de castigarme o pegarme, porque también llegó a pegarme, me abrazaba. Me abrazaba que ahogaba. Me quería calmar decía. Hacerme entender. Decirme que me quería.  ¿Acaso no ves que te quiero? Atarme, pensaba yo. Pero, a veces, pasados unos minutos, si yo aguantaba, o ella, las dos estábamos jugando por el suelo, revolcándonos, haciéndonos cosquillas. A veces me dejaba entrar en su cama y dormíamos juntas, abrazadas. Papá se unía. Pero al día siguiente todo volvía a empezar.

Se divorciaron por mi culpa, supongo. ¡Bueno! ¡Qué más da! Al final les hice un bien... ¡Si ya no se querían! Ahora llevo un mes calmadita. Me gusta vivir aquí. Nadie me manda, nadie me recrimina, nadie me intenta convencer de nada... soy libre. Cuando me harto de un lugar, me voy a otro. Que quiero pegar una patada, la pego; romper algo, rompo algo; y si hace falta me cago en la puta madre de alguien... No pasa nada. Nadie llora. Mi vieja ya no llorará tampoco. Digo yo.

Más en casa de Gus, quien esta semana propuso como ejercicio un texto que viniera inspirado por la línea tres de la página veinticuatro del libro que estuviéramos leyendo. Yo estoy leyendo Amar sin condiciones.

27 comentarios:

  1. Angustiante relato que me ha dejado el corazón maltrecho. Niños no deseados, sufrientes...qué de bueno puede depararles el futuro?

    Un abrazo.

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  2. Provocas con tu texto, a partir de una pregunta provocadora. Tiemblo convencida que si no hay amor, que si solo conocemos el miedo, la agresión, el desprecio y tods las formas del desamor, nada queda más que lo autodestructivo y la violencia.
    Me imagino ese protagonista levantando los hombros diciendo displicentemente qué más da, si llora o no llora ya....
    Conmovedor Mar... muy removedor.
    BESOTES JUEVEROS

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  3. Hola Mar.
    No sé el motivo, pero no puedo publicar desde el blog.
    Tu "historia" es triste; yo diría que muy triste, pero a la vez, pienso que no es tan extraño ancontrarla. Niños no deseados, malos humores, privaciones, falta de cariño; todo ello descrito maravillosamente por ti, en unas líneas.
    Un beso, amiguina.
    celia

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  4. No se puede amar incondicionalmente...existen condiciones para el amor.
    Le quedará a la niña la sensación de gafe, de estorbo...bien dada esa patada, bien esa rábia.
    Nunca están ausentes del todo los niños, ni de las carícias ni de las tensiones, todo lo suman en un cuaderno interno de notas, para pasar cuentas. Lástima de hojas emborronadas de lágrimas. Ojalá pueda !borrón y cuenta nueva!
    MAR, me cuentas una historia que creo y me duele creerla, noto en cada palabra, una intensa tristeza que comparto.
    Petons i a mirar la mar.

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  5. Esas madres desgraciadas que pagan con los hijos indeseados los sinsabores de sus tristes vidas, que tristemente real es tu relato. Bien contado, aunque me hubiera gustado que tuviera continuación.

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  6. ¿Y qué conoces aparte de la culpa, el temor y el ataque?
    Buen enganche con la frase de referencia, una vida de temores, culpabilidades y ataques indiscriminados.
    Maldita infancia no deseada, xivo expiatorio de todos nuestros males y fracasos.

    Duro relato, del que deseo un final feliz, más que nada para evitar cagarse en la puta madre de alguien, no?

    Besos

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  7. Cuanto daño pueden/podemos hacer los padres. Me impactó el buen relato.
    Gracias

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  8. Un relato muy bien escrito, cargado de terror, muy duro. A veces sufro cuando te leo, consigues que salgan de mí rincones que no sabía que tenía, como unos escalofríos desconcertantes.

    Quizá la línea 4 contenía una respuesta esperanzadora, "conozco las estrellas entre mis lágrimas, la amistad de una lagartija pintada, el calor del muro a media tarde cuando me devuelve el sol de todo el día... te conozco a ti..."

    Quizá, la línea cuatro... o la página 25...

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  9. Terrible historia, lamentáblemente más frecuente de lo que pensamos. Historia de des-amor, de des-afecto, de des-arraigo. Constituye un milagro que niños criados bajo el influjo de esas lacras, consigan ser hombres y mujeres equilibrados alejando de su conducta esa violencia que sufrieron.
    Un abrazo.

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  10. Relato con mucha fuerza, esa niña sufría y mucho, incluso cuando era libre.
    Un beso

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  11. Di que sí, a veces todo sale cuando una se caga en la --(pi)-- que parió a alguien; y no pasa nada.
    La verdad es que desde esta época todo se ve muy bien, pero hubo un tiempo que las mujeres pasaron lo suyo y así qué risas, cuentos, cariño y mimo iban a ofrecer a sus hijos.

    Muy buen relato, Mar.
    Y gracias por pasarte por mi blog, cielete.

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  12. Realidad bien real. Frustraciones a las mentes infantiles provocadas por adultos ineptos...

    Así son las cosas, tristes y duras la mayoría de las veces. Beso.

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  13. Un resgusto amargo se entronca con algo tan real y sobre todo tan excelentemente narrado. Un beso

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  14. no puedo llorar
    miedos latentes
    y patentes
    atenazan mi corta edad
    miedos con caras de papa
    de mama
    sombras escndidas
    a la espectativa
    calladas
    preparadas para asaltarme
    smbras sin voz
    voces que surgen del despertar
    de las sombras
    papa
    mama
    acurrucada mi alma
    temblorosa mi alma
    lagrimas
    lagrimas
    y siempre lagrimas salidas
    a punto de salir
    a la espera
    en esta desesperante vida
    de
    NIÑA

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  15. Ufff , como nos viene a todos el otoño ¡¡por Dios!! Se ve que estamos nostálgicos, tristes, melancólicos, es lo que veo en algunos de los relatos de los jueveros entre los cuales me incluyo, si encima va de niños…me medio muero, no se trata de un maltrato físico directamente pero las palabras, los gritos, los lamentos, la incoherencia de los adultos, sobre todo de los adultos que tendrían que protegerlos, son en ocasiones mas dañinos que un bofetón, pobre niña, si sobrevive a ello probablemente lo arrastrará toda la vida. Un beso Mar

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  16. GRACIAS POR PASAROS POR AQUÍ, LEERME Y DEJAR COMENTARIO.
    DEJO EN LA ENTRADA DE HOY, LA OTRA VOZ; LA DE LA MADRE.

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  17. ¡Que fuerte Mar!, que triste que los hijos paguen las fustraciones de los padres, ¡y la verdad es que pasa más veces de las que pensamos!, y luego nos estrañamos de que salgan de determinada forma.
    Me voy impactada por el relato
    Un beso de Mar

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  18. Emocionante y excelente relato, Mar.

    Mi enhorabuena.

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  19. Gracias Juan Carlos. El poema que me has comentado también, esta relacionado con este relato. Es la otra cara de la moneda: la voz de la madre.

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  20. Mi querida Mar, así es cómo lo vivió la niña. No todos los hijos perciben de la misma manera la frustración de sus padres. Dejo en el poem del viernes la voz de la madre. La otra cara de la moneda.
    Un beso de Mar a Mar y una sonrisa

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  21. ... Abandona todo lo que te quita valor a tu vida. Cuando te rindes y dejas ir a tu pasado, eres tú mismo y vives plenamente cada momento. Olvidar el pasado significa que puedes disfrutar el sueño que tienes ahora mismo...
    Estás viva, así que toma tu vida y disfrútala. Has nacido con el derecho de ser feliz, de amar y de compartir tu amor. Lo único que importa es existir, asumir el riesgo y disfrutar de tu vida..
    Estas dos cartas me han salido para ti hoy :)
    Es un relato muy triste, ahora lo leeré desde el otro lado..
    T'estimuuu Maaaar!

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  22. Srta Moon:
    ¡qué alegría tenerla por aquí!
    Que cartas más interesantes y esperanzadoras :)
    La verdad es que me siento así.
    Va bien escribir estos textos en los que vuelcas tristeza, o rencores, o temores... Me liberan.
    Jo també Lorena!

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  23. Síiii...yo sentí q lo hacías por liberación, cuando me leí de nuevo la pág 24!!
    muaaaaaaaaaaaaaaaaks!

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  24. Sentirse amado es tan importante...mas por nuestros progenitores, nada puede luego remplazarlo, somos espejo de lo que nos aman, no crees mi dulce Mar?, duras secuelas deja la falta de amor, duro relato, amargo y sin embargo no se si es porque no puedo dejar de verte detrás de él, tambien me parece tierno, la rabia a veces no es de uno mismo, miles de besosssssssss

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  25. Susus,
    ¡qué alegría saludarte!
    Gracias por lo de "mi dulce Mar"; viniendo de ti, mi dulce sirena es un gran cumplido.
    En cuanto al relato... Eso: la rabia no es de uno mismo. ¡La lleva arrastrando la humanidad desde hace tanto! Heridas que se proyectan sobre hijos e hijos de hijos... Buscaremos tiritas inmensas para curarnos todos del desamor, ¿vale?

    Un abrazo muy fuerte y besossssss

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  26. Qué duro es saber que no eres tan querida como deberías serlo. Qué triste sufrir los gritos y los también los desaires y los silencios... Muchas almas maltrechas van dando tumbos por el mundo sin descanso precisamente porque en su infancia no se sintieron queridos, o no tan queridos como ellos hubieran deseado.

    Me ha gustado mucho tu relato :)

    Un abrazo

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